miércoles, 25 de marzo de 2015

Los virus infantiles

Con mi primer hijo yo me jactaba de madre poco histérica que había ido una vez sólo a urgencias y ninguna al hospital. Ahora que tengo dos, la cosa cambia. desde que ha empezado el año ya hemos ido al hospital dos veces, una vez con cada uno de ellos. A este paso me van a dar una tarjeta VIP con descuentos en la cafetería.
Desde que tengo niños he descubierto una serie de virus que desconocía por completo y que campan por mi casa libremente pasando del niño a la bebita y por supuesto, por los padres. Y esto es lo peor,, porque los virus de los niños a ellos les afectan un par de días y lo pasan más o menso rápido, pero como se lo peguen a un adulto, éste ya se puede ir preparando. En los tres úlrimos años mi marido y yo hemos sufrido unas grastoenteritis horribles, unas conjuntivitis de las de espanto y unas gripes de las que te dejan baldado. El niño tiene fiebre y a la hora ya está jugando mientras tú te ocultas semi moribundo debajo de las mantas y te tiras así dos días.
Dicen que al final te inmunizas, pero mientras tanto.....

viernes, 6 de marzo de 2015

El Rally de las mamás

Ni el Dakar ni el de Montecarlo, el verdadero rally es elque hacemos las mamás para movernos por la ciudad con los carros.
Todo el mundo me comenta lo rápido que estoy recuperando la figura despues de mi segundo embarazo y yo digo ¿no me voy a quedar delgada? Ir por la calle con el capazo y el transportín enganchado es como ir al gimnasio. 
Por lo pronto vas empujando como mínimo 14+6 kilos de niños más el carro, la bolsa "con lo básico para el bebé" que pesa por lo menos 5 kilos y las compras que hagas. Si empujar esos kilos en llano es ya algo duro imaginad lo que es por las calles super monas pero incomodísimas del centro de cualquier ciudad. Yo vivo en el centro de Sevilla y los adoquines son una tortura, es como llevar el carro por un campo lleno de piedras y socavones, eso sí, para los gases son una maravilla, porque con el meneo los bebés los expulsan todos, gloria bendita. Ahora también os digo que más de una vez he pensado que la nena iba a salir despedida del traqueteo que llevaba y el transportín lo he buscado bueno porque si no seguro que no aguantaba.
Pero si los adoquines mal colocados son una tortura lo peor son las mini aceras. Yo no sé a qué lumbreras le ha parecido bien que haya aceras de 20 cm de ancho o llenar aceras de un ancho decente de pivotes anti aparcamiento que reducen su anchura de manera que no hay silla de minuaválido o carro que pasen. Al final esto convierte cualquier paseo en una odisea en la que te tienes que bajar continuamente de la acera a la calzada para pasar, subiendo y bajando los veinte kilos de antes, desarrollando unos biceps que ya quisiera más de un culturista.
He de reconocer que el Ayuntamiento de mi ciudad está desarrollando un plan en el centro que consiste en ir arreglando las calles poco a poco, eliminando aceras y poniéndolas todas a nivel  para facilitar la accesibilidad para minusválidos y carros de bebé.
Pero con la suerte que yo tengo, seguro que las calles que son mi recorrido habitual no las arreglan hasta que yo ya no use carro. Mientras seguiré con mi gimnasio particular y gratuito.